«Ha desarrollado una de las trayectorias más relevantes de la interpretación musical chilena contemporánea y ha sido un creador fundamental en la consolidación de la guitarra clásica en nuestro país”. Con esas palabras, el ministro de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, Francisco Undurraga, describió las razones por las que el jurado del Premio Nacional a las Artes Musicales 2026 decidió reconocer de forma unánime a Luis Orlandini.
En ellas se presentan dos conceptos clave sobre el virtuoso músico clásico y académico de la Universidad de Chile. Por una parte, es el primer guitarrista en obtener este premio que se entrega bianualmente desde 1992. Pero además, uno que se distingue por su importante papel como intérprete y divulgador del repertorio nacional.
Sin duda, el ex decano de la Facultad de Artes de la Casa de Bello ha acumulado méritos suficientes que lo han consagrado como un referente tanto para la comunidad artística local como para la internacional. Entre ellos, cabe destacar que en 1989 fue el primer guitarrista chileno en obtener el primer lugar en el Concurso Internacional de Música ARD, en 2007 recibió el Premio a la Música Nacional Presidente de la República y en 2008 fue elegido Miembro de Número de la Academia Chilena de Bellas Artes.
Sin embargo, su labor ha tenido una dimensión profundamente social. Orlandini explicó recientemente que él entiende su lugar como “parte de una gran cadena de personas (…). No me considero tan especial, sino solamente un colaborador para que Chile sea mejor”. Ese ímpetu se expresa no solo en una producción escénica que alcanza más de 150 estrenos de composiciones nacionales, sino también en décadas de docencia.
Está presente, además, en su insistencia en la colaboración musical. De allí el éxito del Dúo Orellana & Orlandini, junto a Romilio Orellana, con quien toca desde hace más de 20 años. Juntos han girado por todo el país y por el continente americano, e incluso han llevado la música chilena a importantes escenarios europeos, como grandes promotores de la composición nacional.
En esa línea, este año inaugurarán la duodécima edición del Foro de las Artes, el encuentro de creación artística más grande de la Universidad de Chile. El concierto gratuito “Hagamos jardín” se realizará el 1 de octubre en el Auditorio del Centro Cultural Huechuraba, y allí sus guitarras se unirán a la Orquesta Comunal Estudiantil municipal, en una actividad que demostrará nuevamente el poder de las artes para acercar distintas generaciones y realidades.
Para Orlandini es primordial “aunar la actividad entre todos para hacer más fuerza, para generar mayor desarrollo y para no competir. Porque competir no nos lleva a nada bueno”. Una convicción especialmente coherente con el instrumento al que ha dedicado su vida: la guitarra, presente tanto en la tradición escrita como en las músicas populares y folclóricas de Chile y América Latina; instrumento de concierto, pero también doméstico, cotidiano y colectivo. En él, esa condición parece extenderse a una manera de comprender el oficio musical: no como una carrera individual, sino como una práctica que adquiere sentido al encontrarse con compositores, intérpretes, estudiantes y audiencias.
Así, este premio reconoce algo más que el virtuosismo de uno de nuestros grandes guitarristas. Valora también a quien ha dedicado buena parte de su trayectoria a hacer que otros compongan, interpreten, aprendan, escuchen y encuentren espacios para hacerlo juntos. A quien se piensa como un eslabón más de la cadena y, por tanto, un premio a toda una sociedad musical que, de generación en generación, una guitarra ha ayudado a mantener sonando.