Con la llegada de la época estival, Santiago no solo se prepara para las altas temperaturas capitalinas. También recibe con alegría la más cargada programación de artes escénicas del año, que se da en el marco de los festivales Teatro a Mil (FITAM) y Santiago OFF.
Con la activación de cientos de espacios culturales y en ellos, salas en donde llueven los aplausos, la ciudad se transforma con una megacartelera que incluye distintas exhibiciones de teatro, danza, performances, arte callejero y mucho más.
Sin duda, una oportunidad única para la oferta de panoramas artísticos. Y, a través de ellos, tener la oportunidad de medir el clima de la creación artística nacional. Caracterizado históricamente por su mirada crítica a la realidad chilena y por la persistencia de propuestas que relevan la memoria histórica de hitos como la dictadura, ¿Qué temas mueven hoy al teatro contemporáneo local? ¿Qué hitos se están revisando y qué estéticas se proponen en los escenarios?
Durante los últimos años hemos visto cómo el estallido social también se ha transformado en uno de esos acontecimientos que remecieron la escena artística. Por su variedad de relatos, de contenido visual y político, se ha asomado como un hecho que presenta múltiples posibilidades para imaginar desde las artes.
Es en ese sentido que resaltan obras como “Ética”, ambientada en medio de las movilizaciones sociales de finales de 2019, que se presentará en Santiago OFF (24 y 25 de enero, en el Auditorio del Museo de la Memoria y los Derechos Humanos). En ella, la compañía Astillero Teatro sigue la historia de los políticos condenados a clases de ética por defraudar al Estado, quienes deben demostrar que han aprendido y han cambiado su conducta. Y se plantea la pregunta: ¿Se ha modificado realmente el actuar de la clase política tras las protestas y los juicios sobre su mal proceder?
Por otra parte, en FITAM destaca “Caballo” (8 al 24 de enero en Teatro ICTUS). Protagonizada por una mujer mayor confundida, este personaje se propone como una metáfora de nuestra patria atrapada entre tanto evento histórico y político de las últimas décadas. Arriba del plinto de Plaza Baquedano, ocupa el lugar del emblemático monumento extraído y agita banderas de lucha que ni ella comprende. Y entonces se abre la cuestión de si las fracturas de nuestra memoria son las que nos hacen repetir la historia una y otra vez, mientras se navega entre lo onírico y lo real.
También vuelve “Funeral para un país” (8 al 25 de enero, en la Aldea del Encuentro de La Reina). A pesar de no exponer explícitamente la temática del estallido social, la compañía TeatroPAN muestra en escena un Chile que ha muerto. Entonces, durante el rito fúnebre se concentra la esperanza de su resurrección como un país más justo, igualitario y verdaderamente libre. Con un ambiente inmersivo, esta propuesta llama a la reflexión colectiva ante la multiplicidad de sentires que provoca el estado de las cosas en nuestro país. ¿Cuáles serían tus últimas palabras para Chile? ¿Y qué anhelamos para un nuevo Estado?
Tanto en el cuestionamiento a la impunidad de la clase política, como en la resignificación de los monumentos y en la urgencia por dotar de nuevos sentidos los símbolos y valores que nos definen como nación, estas obras demuestran cómo los últimos acontecimientos sociopolíticos han permeado a las producciones artísticas y permitido abrir las interpretaciones e interrogantes sobre cómo y cuánto nos han cambiado.
Así, mientras el verano avanza y los escenarios se llenan, el teatro chileno vuelve a recordarnos que no solo entretiene: también insiste, pregunta y pone en escena aquello que, como país, aún no sabemos responder.